En la planta principal del hotel, sobre
frondosos jardines y con inmejorables
vista a la avenida Álvaro Domecq,
eje divisor de la ciudad, sus amplios
ventanales crean un ambiente diáfano
cargado de luz que invitan al disfrute
del paladar.
Los productos frescos de los mercados
locales son los protagonistas indiscutibles
de su cocina y dan paso a una cocina
regional, tradicional y casera.
La crema de "tapines" (calabacines)
o la urta a la roteña son buenos
ejemplos de ello. Deliciosos los alcauciles
salteados (alcachofas) de suculenta
y sabrosa textura y que nos remontan
en el tiempo a la sencilla y sana cocina
andalusí.
Para lo más golosos la mousse
de yogur, el flan o las diferentes tartas
caseras.
La carta de vinos está surtida
con los caldos más representativos
de las distintas denominaciones de origen,
con los espirituosos de la tierra y
los blancos afrutados de la región
sur. Se complementa con una cuidadosa
selección de brandys y una selecta
cava de puros.